PROYECTO RESERVA NATURAL BARRIO PELUFFO




El Barrio Parque Peluffo se encuentra situado en la localidad de San Justo.

Posee una añosa arboleda que poco a poco ha ido sufriendo una fuerte deforestación.
En respuesta a esto, los vecinos que amamos este barrio y deseamos lo mejor para la comunidad, hemos realizado este proyecto de convertir al barrio en un área protegida.



















A continuación les ofrecemos la información pertinente.
Comisión Ecológica Peluffo Verde.
Marzo 2008.
peluffoecologico@gmail.com









INFORME TÉCNICO Y AMBIENTAL DEL BARRIO PELUFFO
– Localidad de San Justo, Pdo. de La Matanza –

Primera aproximación al caso.
Apreciaciones y comentarios locales y regionales sobre la ecología y los espacios verdes







Noviembre 2007


1. Contexto regional del Conurbano Bonaerense

Con el aumento de la densidad demográfica, las zonas urbanizadas periféricas a las grandes capitales se han convertido en receptores obligados de los beneficios que brindan los espacios verdes. Estos aportes inherentes a los sitios naturales o aún poco alterados están vinculados tanto al bienestar físico como mental; aspectos ligados, a su vez, con el logro de una mejor calidad de vida en las ciudades. Estos espacios ofrecen la posibilidad de contar con sitios de reunión, descanso, entretenimiento, educación al aire libre y actividad física. A estos aspectos suelen sumarse, según la extensión del espacio verde, una disminución de los ruidos, el aire localmente más limpio, el contacto con la vegetación y la fauna, así como la oportunidad de visualizar horizontes no comunes en el ambiente urbano circundante.

Pero la mayor parte de las tierras que se incorporan al avance de la urbanización están sujetas a una serie de factores indeseables, entre los cuales se hallan el establecimiento de nuevos asentamientos, usualmente carentes de la infraestructura básica necesaria; la deforestación y la alteración de la flora; la descarga de residuos y desechos contaminantes en tierras y cursos de agua y la interrupción de pendientes naturales de desagüe, entre otros fenómenos. Como medida contradictoria, últimamente se ha generalizado en distintas zonas del conurbano la tendencia oficial de proponer el lanzamiento de variadas dentro de estos espacios
verdes, por lo común ajenas a su función primordial. Todo esto contribuye con la pérdida gradual de la memoria histórica, los valores culturales y la riqueza biológica y paisajística de los sitios, es decir, todo aquello que contribuye a llevar una vida digna.



Por diversos motivos particulares, algunos enclaves urbanos aún permanecen como remanentes de los ambientes originales de cada lugar, como subdivisiones de antiguas quintas o estancias. El Barrio Parque Peluffo es uno de ellos, y las acciones de protección de su aspecto original, su flora, fauna, así como el resguardo frente a un proceso de urbanización que avanza sin dejar respiro y la puesta en marcha de un programa de actividades educativas para la comunidad resultan aspectos urgentes, frente al panorama previamente expuesto.

2. El caso particular del Barrio Parque Peluffo

Según las observaciones llevadas a cabo durante julio y noviembre de 2007 en distintos sectores del Barrio Peluffo, labor complementada con el análisis de fotografía aérea e imágenes satelitarias de la zona, y habiendo tomado conocimiento de cómo se ha modificado el patrimonio natural de este sitio en los últimos años, resulta urgente la necesidad de otorgar al barrio, por ordenanza, una figura de protección que bajo el marco de las leyes ambientales de orden Provincial y Nacional, asegure la preservación y mejora de las cualidades ambientales que les son propias. La dinámica de los cambios observados hace que sean necesarias reglamentaciones y regulaciones particulares para el barrio, como el criterio a seguir en su urbanización, la evaluación del impacto de las obras de infraestructura, la reposición del arbolado, el enriquecimiento de la flora espontánea, el resguardo de la fauna y el acceso de los niños y los jóvenes a un plan de educación ambiental, entre otros.

Rasgos generales
Este barrio está delimitado por la Ruta Prov. 4 (Monseñor Bufano), y las calles Venezuela, Triunvirato y Colonia, comprendiendo sectores donde aún se conserva un alto porcentaje de las masas arbóreas y la vegetación silvestre, propias de los campos que en su momento fueron usados para chacras y el cultivo de frutales. Esta característica se mantiene especialmente en las manzanas situadas hacia el centro del barrio, en contacto con la Ruta 4.




Por su parte, los sectores periféricos, característicos por su loteo usual podrían beneficiarse con un plan de repoblación del arbolado público que le permita mejorar la calidad del entorno y la vida cotidiana. En estos sectores, ubicados principalmente hacia las cabeceras nordeste, noroeste y sudoeste, se concentra la circulación vehicular, con líneas de transporte público y tránsito de camiones, debido a su carácter de conexión entre las zonas de la localidad localizadas a ambos lados de la Ruta 4. Por eso, el incremento del arbolado es el primer paso hacia la mitigación de los efectos no deseados que el alto flujo vehicular suele ocasionar en las calles y avenidas, considerando además el crecimiento económico y la radicación de nuevos emprendimientos.

Problemática observada y perspectivas
Sin embargo, en la medida que sobre los espacios aún no edificados del barrio el avance de los loteos y edificación para viviendas particulares, individuales o de conjuntos, o bien para otros tipos de uso como el industrial o los depósito de materiales y playas para camiones, no se ajuste a un criterio acorde con la conservación del aspecto original del lugar, se prevé un deterioro creciente del componente típico del barrio y su valioso aporte ambiental en la zona. Este fenómeno se ha corroborado en el sector señalado del barrio, donde la extracción de añosos ejemplares de árboles conduce progresivamente a la disminución de la masa arbórea. A este aspecto se suma al incremento de la actividad de poda (justificada o no justificada), tanto sobre los especímenes existentes en el espacio público y en el interior de los lotes, como resultado de múltiples factores, tales como una insuficiente normativa en ecologia urbana, la rotura durante tormentas, la muerte de ejemplares viejos y por cierto, la relación atribuida a los árboles con la inseguridad y la iluminación, y una intolerancia propia de esta época hacia los seres vivos que nos rodean, que puede ser contrarrestada con la educación ambiental sostenida por un plan coherente. Si bien las reglamentaciones actuales en cuanto al tratamiento del arbolado excluyen el ámbito de la propiedad particular, es preciso que el vecino tome contacto y perciba la realidad ambiental de las áreas urbanas desde un proyecto consensuado y sustentable.




A partir de la observación de imágenes satelitarias es posible denotar plenamente la ubicación del Barrio Parque Peluffo, en medio de un conglomerado urbano carente con miles d habitantes que no tiene acceso adecuado a los espacios verdes. Así, el barrio se destaca como una isla verde que es preciso cuidar. Pero las fotografías aéreas de años anteriores muestran, al igual que en muchas otras áreas del Gran Buenos Aires, cómo durante los últimos 20 años se ha ido fragmentando la continuidad de esos espacios verdes remanentes, en función de una urbanización tan densa que hoy exhibe problemas de tránsito, vivienda, contaminación, ruido, desagües, etc.

Además del oxígeno que brindan, los árboles también son imprescindibles para ayudar a retener las partículas de polvo y así filtrar el aire, pero también para lo que cada vez será más necesario, en virtud del aumento de la temperatura global y el incremento de la radiación, es decir, la sombra. Nos despojamos cada vez más de los espacios sombreados, mientras en el interior de las viviendas el incremento en el uso de artefactos de refrigeración contribuye a un consumo cada vez mayor de la energía eléctrica.

De continuar esta tendencia actual en cuanto a la tala de árboles en el barrio, y sin mediar una alternativa por ley que preserve este recurso, se podría asumir y cuantificar su pérdida de calidad y cantidad en al menos un 50 %, para los próximos 10 años. Este diagnóstico puede revertirse sólo a través de la protección legal y desde la información de la comunidad. Los cientos de firmas obtenidas en un sólo día, según las planillas facilitadas por el grupo de vecinos, dan cuenta de que la voluntad está presente, y que es necesaria la coordinación y canalización de lo que a todo habitante preocupa en la actualidad, el modo en que se va modificando nuestro entorno.






3. La biodiversidad local y las posibilidades de mejora

Entre las especies de árboles se destacan los cipreses (Cupressus sempervirens, Cupressus macrocarpa), cedros (Cedrus deodara, Cedrus atlantica); pinos (Pinus elliotti, Pinus radiata); casuarinas (Casuarina cunninghamiana), fresnos (Fraxinus pensylvanica, Fraxinus exelsior), laureles (Laurus nobilis), robles (Quercus robur, Quercus palustris), eucaliptos (Eucalyptus camaldulensis, Eucalyptus cinerea), olmos (Ulmus pumila); ligustros (Ligustrum lucidum); sauces (Salix sp.); álamos (Populus spp.), Acer negundo (Acer negundo), etc.

Una buena parte de la riqueza del arbolado está representada por ejemplares añosos, de entre 50 y 70 años, correspondientes a plantaciones grupales o en hileras propias de las quintas y chacras que conformaban la actividad productiva del lugar, hasta mediados de la segunda mitad del siglo pasado.

La diversidad se incrementa notablemente al considerar los arbustos, enredaderas, palmeras y plantas herbáceas, tanto de los sectores públicos como de los parques y jardines. Asimismo, se han observado especies remanentes del ecosistema original de la zona, representado por estepas graminosas y manchones de talar, aspecto que le confiere un valor ecológico extra. Esto habre la posibilidad de enriquecer el ambiente con represenatntes de la flora nativa, cuya relación estrecha con el ecosistema original conduce a una rápida recuperación y mejora ecológica.



El grupo de vecinos motivados por la iniciativa de preservar los valores ambientales del barrio ha comenzado tareas de relevamiento de la flora y la fauna, en este último caso espacialmente lo referente a las aves, confeccionando una lista preliminar de 40 especies. Según esas observaciones de campo, también existen comadrejas, culebras, lagartijas, sapos, ranas y murciélagos. En cuanto a los inventarios totales de flora y fauna, se prevé concretrase en un lapso de 12 meses, y con el apoyo de la Facultad de Cs. Agrarias (UNLZ), de agrupaciones locales como “Semillas al Viento” (I. Casanova) y miembros de la ONG Aves Argentinas.

Una vez aprobada la declaración de conservación del barrio por ordenanza municipal, sea Paisaje Protegido, Reserva Ecológica, o la figura o categoría que mejor se ajuste al caso, la elaboración del Plan de Manejo contaría también con coordinación de quien suscribe, a través de las entidades mencionadas en el párrafo anterior.

La propuesta consolidará la identidad del barrio y podrá ser tomada como ejemplo para ser reproducido en otros lugares, frente a un futuro que sólo a través de un ambiente sano asegurará la equidad social y el bienestar particular de los ciudadanos.


Finalmente, y como en toda inciativa de este tipo, sería beneficioso contar en el barrio con un espacio comunitario dedicado a las tareas de difusión, discusión y educación en el marco de la esperada Ordenanza Municipal y su Plan de Manejo correspondiente.







Alberto A. De Magistris

Ing. Agrónomo (UNLZ)
Dr. Cs. Biológicas (UBA)
Prof. Adjunto Cátedra de Botánica
Facultad de Ciencias Agrarias – Universidad Nacional de Lomas de Zamora
Ruta 4, Km 2 (1836) Santa Catalina-Llavallol, Prov. de Buenos Aires. Tel.Fax. (011) 4282-7860/7905 int. 11
E-mail: demagistris@agrarias.unlz.edu.ar

Coordinador de:

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